lunes, 8 de febrero de 2010

PREPARARSE PARA MEJORAR

Lic. Ignacio Medina Caraveo



Colaboración publicada en la Revista Actualidad Empresarial, año 1 número 3, enero 2010.

Todos hemos escuchado algún consejo al respecto. El inicio de año es ideal para enlistar los hábitos que queremos abandonar y las acciones y propósitos de lo que queremos emprender.
 Así, con todo entusiasmo, iniciamos el año con programas y planes de ejercicio, buena alimentación, reducción de gastos, y ahorro para proyectos, esperando mantener la paciencia y el buen humor a pesar de las marchas SMEistas, mítines AMLOistas, delegados Panchistas, impuestos y reestructuraciones Calderonistas, virus A H1N1, y demás condimentos que seguramente tendrá el tan esperado (y temido) 2010.

Los propósitos abarcan el ámbito personal y el empresarial. Todos en la empresa (o al menos eso se espera) reflexionan acerca de mejoras de procedimientos, sistemas de calidad, programas de planeación financiera, eficiencia y mejora continua, … y capacitación.


Pero, sin importar en qué tema… ¿En cuantos casos la capacitación es planeada en base a un diagnóstico situacional, al un análisis del perfil del personal, y a los objetivos planteados? En muchos casos esta pregunta es considerada excesiva porque la capacitación se contrata en base al presupuesto y tiempo disponible, o por mero cumplimiento de requisitos u obligación normativa.


Planear la capacitación por obligación, por hábito, o sin conocimiento claro de objetivos medibles y claros, normalmente produce resultados poco eficientes y nada rentables para la organización.


Tal vez en este punto esté usted pensando en replantear el programa de capacitación definido para el 2010, o tal vez esté considerando cancelarlo para programar de forma más estructurada en un futuro más desahogado. Esta última puede parecer una decisión adecuada …si se está dispuesto a aceptar el costo de oportunidad al no tener una organización competitiva y en perfectas condiciones para luchar y triunfar en el difícil mercado en el que se compite.


Parecería que en el estado actual de las cosas el dilema es impenetrable, sin embargo, estableciendo objetivos claros y efectivos, con adecuada planeación, investigación de fuentes de capacitación, programación de sesiones productivas, organización de grupos factibles y rentables, y asignando un presupuesto acorde a la economía de la empresa, se puede definir un programa de capacitación que represente una herramienta vital y motivadora para el crecimiento.


La recomendación final es la siguiente: Programe un presupuesto realista (en cuanto a la asignación de recursos, en cuanto a los servicios que esos recursos pueden comprar, y en cuanto al retorno de la inversión). Toda inversión en capacitación debe resultar en mejoras que puedan reflejarse en diversos aspectos: productividad, eficiencia financiera, seguridad, satisfacción del cliente, imagen corporativa, ambiente organizacional, etc.


Conviene tener en cuenta los siguientes puntos para la planeación, diseño y contratación de su programa de capacitación:


- Establezca objetivos prioritarios y observables en el corto plazo (aunque el programa se diseñe en etapas que apunten a objetivos de mediano y largo plazo)


- Involucre a los niveles directivos y asegure su activa participación. La motivación a través de reconocimientos y premios bien planeados siempre es productiva.


- Determine el grupo de participantes y considere las características del grupo (homogeneidad, nivel escolar, tipo de actividad que desempeñan, perfil de los participantes)


- Considere la infraestructura necesaria, como salas de juntas, auditorios, servicios de alimentos, material de apoyo, equipo de proyección y de sonido, equipo computacional, acceso a Internet (estas dos últimas para los cursos en línea y cursos virtuales).


- Determine el perfil del instructor e investigue las opciones de contratación. Lograr ahorros y obtener mejores resultados dependerá de la adecuada búsqueda e investigación de fuentes de capacitación. Considere a los expertos de la organización, a los consultores de asociaciones profesionales y de asociaciones empresariales, a dependencias de gobierno y programas de apoyo sectorial, a instituciones educativas y centros de investigación, y a empresas especializadas.


- Sea versátil y adaptativo. Considere recursos de Internet, cursos virtuales y cursos en línea, retrasmisión satelital, fuentes foráneas, centros de capacitación y academias.


- Potencie la capacidad de su personal. Replique el contenido del curso con apoyo de un experto en formación para la inducción a grupos secundarios (si el grupo secundario se convierte en grupo meta, no vacile en reforzar la intervención de profesionales).


- No suelte la liga. La continuidad es la base de la mejora continua. Planifique sesiones de reforzamiento, diagnósticos de efectividad, evaluaciones periódicas, y anticipe el siguiente nivel de capacitación (un buen programa debe despertar el interés de los participantes para seguir aprendiendo).


- Planee, implemente, mida, establezca controles y rediseñe. Las organizaciones son entes dinámicos y cambiantes. Esté atento a la rotación de personal, la movilidad de puestos, la modificación de programas y proyectos, las condiciones del mercado, la actualización tecnológica y los objetivos de la organización.


La capacitación es el inicio de un camino continuo, las habilidades se perfeccionan con la práctica continua y los expertos se forman tanto en la diversidad como en la especialización. La gente preparada ya tiene la mitad del éxito.


Consulte la versión electrónica de la revista en la liga: http://www.actualidadempresarial.com.mx/Magazine/index.php?option=com_flippingbook&view=book&id=3&Itemid=53




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